¿Comprar un teléfono chino vale la pena? Pero ¿qué hay del desarrollo de tecnologías propias? ¿Qué materiales se usan? ¿Se tiene un control de calidad? ¿Cómo se prueban sus teléfonos? ¿De verdad se tienen a miles de chinos amontonados trabajando sin parar en fábricas oscuras?

 

Sí y no. Es decir, sí, sí vale la pena (con algunas marcas), sí desarrollan sus propias tecnologías, sí usan buenos materiales, sí tienen control de calidad y sí prueban sus teléfonos a fondo. Y no, sus fábricas no son como todos las imaginamos. Por lo menos no las de Huawei.

 

Y es que la marca china ha sabido abrirse paso y diferenciarse del resto de marcas originarias de su país. Su apuesta ha sido muy clara: no seguir a otras, forjar su propio camino y hacer todo lo posible para ofrecer experiencias diferenciadas.

 

Tras la visita que hice a Shenzhen, China, donde está el cuartel general de Huawei, y Beijing, donde está uno de sus centros de desarrollo y pruebas más importantes, aquí les dejo cinco cosas que deben considerar antes de comprar un teléfono Huawei.

 

 

1.- Proceso de fabricación

Huawei invierte cerca de 200 millones de dólares al año para desarrollar nuevos estándares de calidad de manufactura y, por ende, mejorar la calidad de sus productos.

 

En Dongguan, China, visité la fábrica de la marca y me llevé una agradable sorpresa. Vale la pena mencionar que mi única referencia en ese país era una fábrica de Lenovo, donde tuve oportunidad de ver, en 2013, la línea de producción de sus computadoras de escritorio. Ahí vi un gran piso, con muchas personas que hacían varios de los procesos a mano, mientras que otros tantos estaban robotizados.

 

Esperaba ver algo similar, pero no. En la fábrica de Shenzhen vi muy poca gente, muchos robots y muchos celulares. En cada línea de producción —31 en total— hay sólo 27 personas y “se entregan alrededor de 2 mil 400 celulares por día”, aseguró uno de los guías en esta experiencia.

 

En números redondos, esta fábrica podría entregar alrededor de 2.3 millones de teléfonos por mes, sin embargo y debido a la demanda actual, se están fabricando 1.3 millones de unidades mensuales de cualquiera de los gadgets de la marca (celulares, tablets, reloj inteligente o computadoras), pues cada línea puede cambiar su producción por completo de un producto a otro en 15 minutos.

 

 

El control de calidad en esta fábrica es impecable y los procesos que hacen los robots son para quedarse con la mandíbula en el piso, desde el ensamblaje de algunas partes del teléfono —como poner la tarjeta madre y sus circuitos o la manipulación de los procesadores— hasta el paso final: ver cómo la caja de un P10 Plus pasa a un robot para ser envuelta y sellada automáticamente, es una delicia.

 

En esta fábrica, los teléfonos también se someten a algunas pruebas, como de durabilidad y seguridad —que puede tomar hasta 10 horas—, y en algunos de estos procesos, los teléfonos son sometidos a temperaturas de hasta 30 grados centígrados. También hay una pequeña cabina que llama mucho la atención, pues en ella hay un empleado probando el sonido de los celulares con audífonos… ¡Sí, dentro de la misma línea de producción!

 

Un dato interesante reside en la forma en la que Huawei motiva a sus empleados a innovar dentro de la línea de ensamblaje: si alguien tiene una idea para automatizar un proceso y esto se logra, esa persona se lleva un bono equivalente a seis meses de lo que se ahorre, gracias a esa idea o automatización. Así, la línea de producción pasó de 35 personas a 27 en poco tiempo.

 

Por obvias razones, tomar fotografías o video en esas instalaciones está estrictamente prohibido.

 


 

2.- Pruebas

Parte de mi experiencia con Huawei, en China, fue visitar un centro de investigación y desarrollo que tiene en Beijing, la capital del país. En ese lugar se hace todo tipo de pruebas de resistencia a los teléfonos, desde el ya clásico “drop test” hasta el casi recién creado “bending test” —por aquello del célebre bendgate del iPhone 6.

 

De lo primero que puedes ver cuando entras en estos laboratorios es una máquina que simula tener muchos dedos, mismos que está oprimiendo la pantalla miles de veces para asegurar que no haya ningún problema con su respuesta táctil. Más adelante, hay un robot parecido que también presiona la pantalla, pero con un elemento más: grasa. El propósito de esta prueba es entender cómo reacciona el display del teléfono ante este elemento natural de nuestro cuerpo.

 

Otra máquina que resultó interesante es la que comprueba el funcionamiento y durabilidad de los botones físicos, con los que subimos y bajamos el volumen o bloqueamos el teléfono. Con “dedos ficticios", los presiona miles de veces y con diferentes patrones —a veces de uno en uno, otras, todos al mismo tiempo.

 

¿Y qué hay del conector USB-C? Para ese elemento también se tiene un robot, uno que parece estar obsesionado con su tarea, pues cada teléfono en desarrollo pasa por esta prueba, en la que el cable de corriente y transmisión de datos se conecta y desconecta entre 5 mil y 10 mil veces.

 

Pero, definitivamente, una de las más curiosas es la máquina que prueba la resistencia que tiene el teléfono para no doblarse, pues ésta ejerce presión sobre un pantalón de mezclilla en cuya bolsa trasera está el celular.

 

Otro que luce espectacular y prácticamente sacado de una película de ciencia ficción es la cámara anecoica: un sitio totalmente aislado del sonido en el que no sólo se realizan pruebas de audio dentro de los smartphone, también pruebas de recepción de señal cuando se tiene el teléfono en la mano y cuando no.

 

También llaman la atención las pruebas que se realizan en condiciones extremas de clima. Para eso hay pequeñas cámaras que pueden simular humedad de hasta 90%, altas temperaturas e incluso tormentas de arena u otra en la que el teléfono está en una especie de rueda de la fortuna, en la que da vueltas en todas direcciones y se golpea constantemente con las cuatro paredes.

 

Finalmente, está la más dolorosa, la prueba de caída. Un robot se encarga de azotar el celular unas 20 veces, las primeras cinco a una altura de un metro y las 15 restantes, a 1.5 metros… ¡Ouch!

 

3.- Innovación

Lo he mencionado en un par de ocasiones y lo dejé claro en un texto que escribí la semana pasada y que pueden leer aquí (3 formas en las que Huawei está innovando a su manera).

 

La marca está muy lejos de lo que hacen muchas marcas chinas: copiar. Actualmente, Huawei es una de las tres grandes marcas que desarrollan sus propios procesadores (las otras dos son Apple y Samsung).

 

Su más reciente prueba de que puede crear tecnología para mejorar nuestra experiencia como usuarios es el chipset Hisilicon Kirin 970 —incluido en el Mate 10. Se trata, según lo dijo la marca, del primer chip con un procesador neural integrado para habilitarlo con inteligencia artificial. De esta forma, el teléfono puede detectar cosas sin tener que conectarse a la nube para obtener información.

 

Gracias a eso, puede reconocer más de 100 millones de imágenes (hasta 2 mil por minuto en pruebas de laboratorio). También puede reconocer cosas o escenas para sugerirte uno de los 13 modos que tiene su cámara y, finalmente, utilizar machine learning para, en conjunto con la inteligencia artificial, optimizar el uso del teléfono con el fin de que éste se comporte como cuando lo sacaste de la caja durante los siguientes 18 meses.

 

 

A esto, vale la pena añadir las asociaciones que la marca tiene actualmente. La más importante, sin duda, es con Leica, la prestigiosa marca alemana con la que trabaja para crear las cámaras de sus teléfonos de gama alta. Pero también está la que tienen con harman/kardon para el audio de sus tablets o la que tienen con Porsche para crear la variante Porsche Design de su serie Mate.

 

4.- Experiencia

Huawei no nació como una empresa que fabrica celulares y tablets. Su principal negocio son las telecomunicaciones. De hecho, llegaron a México hace muchos años para proveer conectividad móvil, pero decidieron traer sus celulare apenas hacer cuatro.

 

¿Por qué es importante esto? Muy sencillo: Huawei echa mano de toda la experiencia que tiene en su negocio de antenas y telecomunicaciones para crear teléfonos con excelentes capacidades de conexión en voz y datos, además de equiparlos con una gran variedad de bandas de frecuencia móvil para que puedan ser utilizados en muchos países sin problema alguno.

 

Gracias a esto, de alguna manera, Huawei asegura que la posibilidad de que tengas mala recepción, se corte una llamada o la conexión de datos sea itinerante se reduzca.

 

 

5.- Tiempo de vida

Con teléfonos cada vez mejor construidos y materiales de primera calidad (por lo menos en sus teléfonos de gama alta), además de la aplicación de machine learning, Huawei está apostando por brindarle a sus clientes y usuarios una mejor relación costo-beneficio sin forzarlos, de alguna manera, a que cambien su celular cada año.

 

Con las tecnologías de machine learning y otros algoritmos implementados en el Mate 9 y los P10 y P10 Plus, la promesa de la marca es que tu teléfono siga igual de potente incluso un año y medio después de que lo comenzaste a usar, gracias a que el smartphone aprende de lo que tú haces con él y se optimiza.

 

Esto se verá beneficiado ahora que los teléfonos tienen, además, inteligencia artificial, pues los aprendizajes sobre uso serán mayores.

 

Bonus: Huawei Mate 10, el último smartphone de 2017

Fuente y nota completa: Paréntesis.com