CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Soy una ciudadana mexicana, consultora profesional, experta en temas de identidad, mediación cultural, educación, comunicación y patrimonio, y especialista en el diseño e implementación de metodologías participativas de trabajo. Soy Luisa Irazú López Campos, doctora en historia cultural y mediación cultural por la Universidad de la Sorbona en París. En el ámbito profesional he colaborado con organismos como la UNESCO y el Ministerio de Cultura de España.

Utilizo este medio para expresar mi inconformidad y denunciar un suceso con el Frente Ciudadano por México y, en específico, con el señor Adolfo Orive Bellinger, asesor del mismo. Denuncio el plagio de un proyecto, la explotación, usufructo de mis ideas y trabajo sin el reconocimiento y pago correspondientes.

Como consultora, desarrollo proyectos basados en estrategias participativas para lograr diagnósticos, análisis y propuestas. Una de mis fortalezas es el desarrollo de proyectos basados en la participación ciudadana.

En este contexto, el señor Orive, a principios de julio, solicitó mis servicios como consultora. Me externó su preocupación de no saber cómo dotar de contenido la propuesta de proyecto de nación del Frente Ciudadano.

Le ofrecí no generar un proyecto de nación de escritorio, sino trabajar con el frente de manera innovadora, dotándolo de una característica particular. Propuse que los propios ciudadanos, con base en un trabajo participativo, generaran el contenido para conformar un proyecto de nación, mediante una figura que he desarrollado en años de trabajo, los foros ciudadanos.

Propuse diseñar, implementar y analizar resultados de una serie de foros ciudadanos en todo el país, así como diseñar una herramienta digital para transmitirlos en tiempo real, promoviendo más participación, haciendo que los ciudadanos nutrieran al frente de contenido actual y real.

El primer borrador se lo entregué el 19 de julio, él estando de viaje en Argentina. En conferencia telefónica dijo estar emocionado de que yo estuviera trabajando para dotar al frente de un contenido de calidad, que lo haría una verdadera opción ante las elecciones de 2018.

A su regreso a la Ciudad de México nos reunimos con frecuencia. Solicitaba más detalles del proyecto en su diseño y método. Varias veces me pidió carpetas de trabajo para presentarlo formalmente a la señora Alejandra Barrales y al señor Ricardo Anaya, de quienes es asesor. Aseguró que llegado el momento iría yo con ellos.

Encargó más trabajo de fondo, de modo que obtuvo el proyecto íntegro por mi parte, argumentando que estaba consiguiendo el presupuesto. En todo momento me informó, incluso mostrando mensajes de WhatsApp, que Barrales y Anaya estaban al tanto del proyecto y muy interesados en llevarlo a cabo, siendo los responsables de proporcionar los fondos.

Puse a su servicio mi experiencia, conocimientos, rigor metodológico y quehacer creativo y profesional. Le externé la preocupación de entregar, con un acuerdo de contrato verbal, tal cantidad de horas de trabajo y un proyecto íntegro. Su respuesta siempre fue darme seguridad de la seriedad de los miembros del frente.

Aseguró que estaba trabajando con gente decente y seria, y que contaba con su palabra de que el proyecto no corría peligro de ser robado, porque él estaba encargado de las negociaciones.

Amarga sorpresa

El 7 de agosto, en una reunión de trabajo, Orive me insistió en buscar colaboradores para los foros. Respondí que no debíamos incorporar más gente sin contar con el presupuesto aprobado, y debíamos tener una reunión con los líderes del frente para formalizar el proyecto. Intentó convencerme y forzarme a seguir trabajando, asegurando que los fondos serían aprobados en breve.

Fui tajante en que, si el Frente es ciudadano, debe entonces respetar a los ciudadanos, y que mi trabajo, como ciudadana, experta, no afiliada a ningún partido, debía ser respetado, valorado y remunerado.

Orive después aseguró que no había conseguido el presupuesto para el proyecto, que nadie en el frente estaba interesado en realizar los foros para ciudadanizarlo y que cuando tuviera más noticias me avisaría. Horas de trabajo, inversión creativa e intelectual en desarrollar una propuesta de participación ciudadana, el diseño íntegro de un proyecto listo para ser puesto en marcha. Eso fue lo que Orive recibió de mi parte en arduas semanas de trabajo.

El 9 de octubre, con sorpresa y enojo, descubrí en la revista Proceso número 2136 un reportaje especial de Álvaro Delgado titulado El Frente Ciudadano que no es ciudadano, donde entrevista al señor Adolfo Orive Bellinger, quien anuncia que el 19 de octubre darán inicio los foros ciudadanos en todo el país, acción estratégica para ciudadanizar al frente y para generar el proyecto de nación que utilizarán como propuesta. Menciona que los foros debían dar inicio hace algunos meses, como estaba planteado en mi propuesta.

Así, utilizando el nombre de los dirigentes del frente, anuncia que explotará mis ideas y trabajo, mi proyecto, mi tiempo, mi saber hacer y mi metodología. Esto es inadmisible.

Orive, con base en engaños, me hizo entregarle una excelente herramienta de trabajo participativa con la que, sin duda, se haría la diferencia de fondo del Frente Ciudadano con los demás partidos. Está utilizando mi proyecto y la metodología que he desarrollado en muchos años de práctica académica y profesional. Temo que al plagiar mi proyecto e implementarlo a su parecer, le reste calidad y solidez.

Mi quehacer no tiene nada que ver con la política, no estoy afiliada a ningún movimiento ni partido, y si acepté trabajar un proyecto para el frente fue porque significaba un reto profesional para poner en marcha mi método participativo, el cual he implementado en diversos ámbitos tanto públicos como privados, obteniendo excelentes resultados.

Amo mi profesión y mi trabajo. Soy una mujer comprometida con mi país, y la manera de demostrarlo es mi trabajo diario, creativo, profundo y honesto. Pido una explicación pública de este proceder, que se responsabilicen de sus actos y que se me reconozca y remunere mi trabajo.

Basta de abusos, basta de plagios, basta de pasar por encima de los derechos ciudadanos. Pido una respuesta por parte de los líderes del frente. Que Adolfo Orive Bellinger se dé cuenta que no tiene cabida su manera deshonesta de proceder. No es sólo un asunto económico, también es un tema de ética, coherencia y compromiso con la honestidad y la justicia.

Mi narración está totalmente fundamentada. Cuento con las pruebas necesarias. Decido así publicar, denunciar; no callar. Basta de más de lo mismo. Si en verdad el Frente Ciudadano por México es una propuesta donde los políticos dicen respetar a los ciudadanos, es el momento de demostrarlo.

Ciudadana Luisa Irazú López Campos

Este texto se publicó el 15 de octubre de 2017 en la edición 2137 de la revista Proceso.

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Fuente y nota completa: Proceso México