Con los avances en inteligencia artificial, robótica y exploración espacial, la brecha entre la realidad y la ciencia ficción parece cerrarse cada vez más rápido. ¿Aún existe algo que pueda aportarnos el género?

 

La respuesta es sí, siempre que nos haga mirar hacia dentro en una reflexión, a veces fría y a veces visceral, sobre el lugar de la humanidad ante la ciencia y la inmensidad del universo. Alex Garland lo logró en su debut como director, el thriller sobre inteligencia artificial Ex Machina, y repite la hazaña con una dosis de horror y supervivencia en su nueva película.

 

Aniquilación (Annihilation) parte de un meteorito que cae en la Tierra y forma una misteriosa burbuja alrededor de la zona de impacto, el Área X, misma que provoca mutaciones en el ecosistema.

 

 

Lena (Natalie Portman), una bióloga militar, decide adentrarse en ella con una expedición, para comprender el fenómeno y detener su expansión gradual, pues amenaza con absorber el planeta. Al mismo tiempo, ella busca descubrir qué le sucedió a su esposo, Kane (Oscar Isaac), la única persona que ha logrado entrar al Área X y regresar, aunque con una misteriosa enfermedad.

 

La ambición narrativa de Aniquilación se asoma desde el arranque, pues su historia es contada a través de una serie de flashbacks. En los primeros minutos, Lena relata los eventos de su expedición, así que el argumento no se centra en la incógnita de su supervivencia, sino en lo que enfrenta dentro de la burbuja.

 

Los sucesos dentro del Área X se intercalan, a su vez, con flashbacks de la relación de Lena y Kane, que no es lo que aparenta a primera vista. Éstos se revelan de manera pausada, para dibujar a cuentagotas un matrimonio con numerosos paralelos a la historia principal, y que abre ésta a la visceralidad contenida de su desenlace.

 

 

El título de la película, pues, acaba por referirse no sólo al fenómeno que invade el planeta (y vale la pena cuestionar si es el término correcto para designar lo que sucede), sino también a un inevitable aspecto de la naturaleza humana. ¿Son nuestras inclinaciones autodestructivas las que impiden nuestra trascendencia como especie?

 

Es adecuado que Garland contraste dichas preguntas con un ambiente en “mutación constante”, que va perfecto para las que, con seguridad, estarán entre las imágenes más bellas que el género verá este año. La Tierra cambiante es un telón de fondo tan hipnótico como inquietante, y casi hace lamentar que fuera de Estados Unidos y China, la película sólo se haya estrenado en Netflix, y no en cines (así que entre más grande la pantalla en casa, mejor).

 

 

A pesar de su ambición y de romper con paradigmas (basta con mirar su elenco), Aniquilación no es efectiva en todos los frentes, pues por momentos es víctima tanto de sus raíces en el thriller de supervivencia como de su afán por desorientarnos.

 

La narración de Lena obliga a saltar entre pasado y presente, lo que por momentos rompe con el suspenso. Menos intrigantes son los ocasionales clichés que incluyen, por ejemplo, al obligado personaje que acaba por sucumbir a su crisis nerviosa.

 

Hay algunos otros elementos estrafalarios en el mundo de Aniquilación, pero Garland logra encaminarlos a un desenlace coherente y trascendental para su historia. La existencia de una amenaza intangible, incluso incomprensible, invita a preguntarnos acerca de nuestro lugar en la naturaleza y, sobre todo, nuestra naturaleza misma. La supervivencia del más apto pocas veces es tan fría.

 

 

Aniquilación

 

Dirección: Alex Garland

Reparto principal: Natalie Portman, Jennifer Jason Leigh, Tessa Thompson, Gina Rodriguez, Oscar Isaac, Tuva Novotny y Benedict Wong

Estreno: 12 de marzo de 2018

Plataforma: Netflix

 

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Fuente y nota completa: Paréntesis.com