A casi una década de cancelarse la serie original, Gilmore Girls: un nuevo año (Gilmore Girls: A Year in the Life) finalmente trae el esperado regreso del sarcástico dúo de madre e hija: Lorelai (Lauren Graham) y Rory (Alexis Bledel). La nueva miniserie, dividida en cuatro episodios de 90 minutos (uno por cada temporada del año), viene a dar cierre a la historia que su creadora, Amy Sherman-Palladino, tenía pensado antes de tener que abandonarla en su séptima y última temporada.

 

Si algo es seguro con este breve regreso, es que los fanáticos quedarán fascinados y frustrados por partes iguales, pues Sherman-Palladino conduce a sus personajes a sus destinos intencionados, aunque resultan cuestionables considerando dónde se había quedado la historia.

La trama continúa años después de la última temporada, con Rory como una experimentada periodista graduada de Yale en plena transición entre empleos, obligada a regresar a casa en Stars Hollow. Lorelai aparentemente se encuentra en una situación estable, sin embargo, está estancada en su relación sentimental con Luke (Scott Patterson), además de que debe lidiar con cambios en su vida profesional y con las expectativas de su madre, Emily (Kelly Bishop), quien a su vez atraviesa el duelo por la muerte del patriarca Gilmore.

 

Mucho de lo que hizo buena a Gilmore Girls se encuentra en esta miniserie en casi las mismas dosis: las metrallas de diálogos cargados de ironía y referencias a la cultura pop, las excentricidades de Stars Hollow y sus habitantes, la inconfundible música de Sam Phillips, así como el comentario sobre las clases sociales a través de tres generaciones de Gilmores.

 

El caso de Rory, en particular, parece escrito para reflejar a la generación millennial de Estados Unidos, jóvenes con títulos universitarios, luchando por independizarse y tener empleos estables. Es probable que los seguidores más jóvenes de la serie se sientan identificados, pero esto es también lo que coloca a Rory en la que quizá sea la situación más frustrante entre todos los personajes, una vez que las últimas cuatro palabras son dichas y la pantalla funde a negro.

 

Esta breve resurrección de Gilmore Girls está pensada para cerrar los ciclos que quedaron pendientes en las siete temporadas previas, y cumple con su cometido en la mayoría de los casos; en los que no, el suspenso es tan cruel que es difícil creer que éste sea el final definitivo.

Dicho cierre, si bien manda el (acaso "clicheado") mensaje de que la vida es un ciclo en constante repetición, también parece contradecir mucho de lo que Gilmore Girls representaba originalmente. Es un patrón que, de hecho, se repite con varios personajes, y seguramente surgirá la duda de cómo llegaron a convertirse en las antítesis de lo que eran en la serie original.

 

Y si bien uno de los distintivos de Gilmore Girls era su extravagante sentido del humor, existen ocasiones en las que la nueva entrega cae en la exageración y en el total desperdicio de tiempo, lo que crea situaciones que pudieron ser resueltas en un par de minutos (sin caer en spoilers, basta mencionar la secuencia de Stars Hollow: The Musical como botón).

 

Para los fans, Gilmore Girls: un nuevo año parecerá un agridulce viaje por los buenos recuerdos a bordo de muy cuestionables decisiones creativas. Lo bueno sigue ahí, pero queda la inevitable sensación de que éste no es del todo el regreso esperado de las chicas Gilmore. Habrá que ver si se decide retomar ese final suspensivo… Lo bueno es que hay esperanzas de que así sea.

Gilmore Girls: un nuevo año

Creación: Amy Sherman-Palladino

Reparto principal: Lauren Graham, Alexis Bledel, Kelly Bishop y Scott Patterson

Estreno: 25 de noviembre de 2016

Plataforma: Netflix

Fuente y nota completa: Paréntesis.com