WASHINGTON (proceso.com.mx).- Muy a su estilo bragado, Kate del Castillo lo dice sin el menor empacho ni tapujos: “Desde hace meses, Sean Penn ha tratado por todas partes de boicotearnos”. 

La referencia que hace la actriz mexicana es al pleito entre el actor estadunidense y la empresa Netflix, por el documental El día que conocí al Chapo: La historia de Kate del Castillo, que se estrenó el pasado viernes 20 de octubre.

La disputa entre Penn y Netflix, empresa de distribución electrónica de entretenimiento, se concentra en el alegato de Penn de que ese documental de tres episodios en el cual Kate cuenta su versión sobre la reunión con el narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera, pone en riesgo su vida.

¿Realmente el documental es un peligro para la vida de Penn?, se le pregunta a Kate durante una entrevista telefónica con Proceso.

– Cuando se trata de su vida entonces sí hay peligro, pero él puso mi vida y la de mi familia en peligro, pero eso sí no importó, pero él como es Sean Penn cree que su vida vale más que la mía.

El pasado jueves 19 de octubre, el diario The New York Times publicó en su página de Internet fragmentos de la carta que Penn envío a Netflix advirtiéndole que el documental es un riesgo.

“Por la presente le notifico que habrá sangre en sus manos si este film causa daño físico”,  escribe Penn en la misiva.

El nuevo documental-serie de Netflix es el recuento de los hechos narrados por Kate de aquel encuentro en octubre de 2015 en algún lugar de la sierra de Sinaloa, con El Chapo. 

En la visita a uno de los escondites de Guzmán Loera cuando era fugitivo de la justicia de México y de Estados Unidos, Kate estuvo acompañada por Penn y dos productores. 

La polémica reunión, de acuerdo a la versión de la actriz mexicana radicada en Hollywood, California, tenía como propósito hablar con el capo del Cártel de Sinaloa de la producción de una posible película sobre la vida del famoso narcotraficante, ahora preso en el estado de Nueva York.

Penn, sin la autorización de Kate, como ella lo reveló a este semanario en un articulo de su autoría (Proceso 2054) y posteriormente en entrevista con el reportero (Proceso 2122), escribió un reportaje para la revista Rolling Stone, en el cual el actor estadunidense narra situaciones que nunca ocurrieron. El artículo en la famosa revista estadunidense se publicó un día después de la recaptura del capo.

La publicación del encuentro con El Chapo desató la ira del gobierno de Enrique Peña Nieto, y Kate del Castillo fue acosada sin fundamentos por la Procuraduría General de la República (PGR), que incluso intentó que el gobierno del expresidente estadunidense, Barack Obama, la acusara de lavado de dinero, lo que finalmente no prospero ante el Departamento del Tesoro.

Por medio de su abogado, Theodore J. Boutrous Jr., como lo publica el New York Times, Penn demandó a Netflix que hicieran modificaciones al documental porque tal y como se transmitió el pasado 20 de octubre, este ponía en peligro su vida.

“El señor Penn está aparentemente molesto porque considera que el documental infiere que él ayudo a las autoridades en el Departamento de Justicia (estadunidense) para capturar a El Chapo, se lee en el artículo del New York Times.

“No hay peligro. Yo estoy pensando nada más decir mi verdad porque de eso se trata este documental. Decir mi verdad, desde mi punto de vista, como fueron las cosas, y bueno, él es parte de lo que pasó, pero no se trata de él. Es un tipo que tiene un ego enorme, no se trata de él, el documental es lo de menos. Él es un elemento más de todo lo que sucedió, pero hasta ahí”, dice Kate.

La actriz mexicana y protagonista de películas, series y telenovelas como Ingobernable y La reina del sur, afirma que Netflix buscó a Penn antes de que terminara el documental en disputa.

“Quería que lo paráramos, que lo editáramos, no só que tantas cosas más y, gracias a Dios, Netflix le dijo: tuviste la oportunidad, porque te hablamos y no quisiste y ahora ya quieres, pues no, ya es demasiado tarde, no nos contestaste, nos ignoraste varias veces que te llamamos y ahorita ya no hay manera”, destaca Kate.

Antes del debut de El día que conocí al Chapo, Penn vio el documental que le proporcionó Netflix, aunque antes no les respondió cuando lo buscaron mientras se llevaba a cabo la producción de la serie.

Del Castillo anota que a Penn obviamente lo que vio no le agrado.

¿Piensas que el asunto termine en una demanda legal?

– Se va a ir seguramente contra Netflix o contra la productora, o también directamente conmigo; quién sabe que vaya a hacer. La verdad nadie puede saber. Cuando nosotros hicimos el documental, desde el principio supimos que iba a ser difícil, que a lo mejor íbamos a tener a Sean y a un montón de gente que nos va a demandar. Que no mucha gente iba a estar contenta, lo sabíamos, y eso me encanta de Netflix porque ellos siempre han sido fuertes conmigo y me han apoyado.

La protagonista del documental afirma que tanto abogados de Netflix como los de la empresa productora Veinticinco Siete, y los de ella, analizaron todo tipo de implicaciones legales antes de hacer la serie. No hubo objeción por realizarla y se llevó a cabo.

“Y de repente sale Sean diciendo que está en peligro y que no sé qué. Porque no se trata de él, no hay nada que digamos ahí que lo ponga en peligro, o que no se sepa ya”, abunda Kate.

¿Consideras que es una venganza de Penn contra ti?

– El tipo me menospreció todo el tiempo, el tipo se la pasó diciendo que yo era una estrellita de telenovelas: la mexicanita. Me menospreció todo el tiempo. Sí, soy medio inocente por haber creído, pero tampoco soy una tonta. Tengo una familia divina, tengo gente que sabe que no soy una actriz improvisada y que no ando en escandalitos.

Desde el episodio del artículo de Rolling Stone, Del Castillo no ha tenido contacto con Penn, a quien exhibió como mentiroso por los fragmentos que se inventó en su narración sobre la reunión con El Chapo Guzmán en la sierra sinaloense.

Kate sostiene que cuando reventó el escándalo por lo publicado en la revista estadunidense, y después de que el gobierno mexicano la acosara, Penn le propuso que juntos hicieran “un circo mediático”.

“Le dije que no, porque yo tengo que atender otras cosas más importantes que son los cargos que me pusieron, para poder salvar mi vida, que no me arresten y que no me extraditen a México. Tú vete a hacer lo que tengas que hacer, no me metas a mí en tus cosas mediáticas. Y así fue, fue la última vez que hable yo con él”, cuenta la actriz mexicana.

¿Cómo te sientes con la serie?

– Después de dos años, ya quiero que pase esto, cerrar ya, quiero que se cierre, decirle a la prensa que en el documental encontrará las respuestas a sus preguntas, que lo vean. 

Ya quiero recuperar mi vida, darle carpetazo y seguir adelante, para eso lo hice. Porque es un tipo de catarsis, porque yo no he tenido tiempo, no he tenido la oportunidad de decir mi verdad y es eso. Para mi este documental es una plataforma que me dio Netflix para poder decir mi verdad y habrá gente que me crea, gente que no, que me juzgue, lo que sea. Lo que si te puedo decir es que no hice nada ilegal. Te podrá gustar (el documental), me podrás juzgar pero ilegal no hice nada.

Fui atacada por los medios, por el gobierno mexicano, injustamente. Eso nadie lo quita, y me destrozaron. Destrozaron mi imagen, y yo vivo de mi imagen porque soy actriz.

Ha sido muy duro, yo no volví a trabajar, dos años que no trabajé. Con Netflix nada más hice Ingobernable, estuve a punto de vender mi casa, no tengo para pagar dos años de abogados en Estados Unidos y en México.

¿Vas vender tu casa?

– Estuve a punto, ahorita ya no, porque gracias a Dios pedí un adelanto porque voy a hacer de la Reina del Sur II y me dieron adelanto, pero estuve a punto porque soy actriz mexicana y viviendo en Hollywood, no es lo mimo que una actriz de Hollywood que ganan millones de dólares, yo no. Lo de los abogados y lo del SAT me ha costado un dineral y como no he trabajado en dos años, pues no tengo ya cómo pagarlo.

En su artículo sobre la disputa de Penn con Netflix, The New York Times destaca lo que le dijo Mark Fabiani, el vocero del actor quien considera que con el documental Kate del Castillo busca llamar la atención y obtener publicidad.

“La noción de que el señor Penn, o alguien en su nombre alertó al Departamento de Justicia sobre el viaje (a la sierra de Sinaloa) es un fabricación completa y una mentira descarada. Eso nunca ocurrió ni existió una razón para que fuera así”, declaro el portavoz del actor al diario neoyorquino.

David Broome, uno de los productores del documental aclaró también al influyente rotativo que la serie nunca infiere un contubernio entre el Departamento de Justicia y Penn. 

El día que conocí al Chapo, como lo escribió la propia Kate del Castillo para Proceso, examina su papel como intermediaria y facilitadora para llevar a cabo la reunión con Guzmán Loera.

En el documental se transmiten entrevistas con Kate, sus familiares, amigos, periodistas y agentes federales.

Broome incluso le declaró al New York Times que buscaron a Penn para que narrara su versión, pero como lo dijo Kate, los intentos fueron infructíferos, nunca respondió a la solicitud.

Fue hasta el pasado mes de septiembre, tiempo después de que lo buscaran, cuando Penn por medio de su abogado, Mathew  Rosengart, solicitó que le permitieran ver el documental. 

Luego de revisarlo, Penn exigió a Broome que lo entrevistaran y que además hicieran cambios a la serie. La respuesta fue no.

El pasado 14 de octubre Netflix recibió la carta de la representación legal de Penn, donde los alerta del presunto riesgo físico al que el actor podría estar sujeto por la serie.

“La posibilidad de que el señor Penn pudiera estar en riesgo físico, es resultado de su decisión de reunirse con El Chapo en 2015”, escribió a Rosengart, David Hayman, abogado general de Netflix.

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Fuente y nota completa: Proceso México