CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Enrique Peña Nieto, el mandatario federal a quien más se le ha señalado por corrupción en al menos cuatro sexenios, minimizó casos como el del “socavón” del Paso Exprés de Cuernavaca, Morelos, y lo que podría haber detrás de los derrumbes de inmuebles en los recientes sismos, al compararlos con un accidente de tránsito.

“Detrás de cada evento quieren encontrar un responsable, un culpable, y decir: es la corrupción”.

La declaración la hizo este lunes, durante un foro organizado por el Grupo Financiero Interacciones, propiedad de Carlos Hank, hijo homónimo de quien fuera considerado líder del llamado “Grupo Atlacomulco” y autor de la frase: “un político pobre es un pobre político”.

El acto, titulado “Impulsando a México: la fortaleza de sus instituciones”, sirvió para que Peña Nieto se explayara en su comprensión de los escándalos de corrupción que en los últimos meses han ocupado a la opinión pública en el país.

“Casi casi hay un choque aquí en la esquina y ¡ah! fue la corrupción; algo pasó en el semáforo… ¿quién compró el semáforo que no ha funcionado? Hemos tenido los ejemplos de los socavones, pues a ver, pasan en todo el mundo, uno señalado, pero ha habido varios más, y ahora vimos estos sismos, y detrás de cada evento quieren encontrar un responsable, un culpable y siempre decir: es la corrupción”.

El dicho de Peña ocurre en el contexto de distintos señalamientos que alertaron por la mala calidad de materiales y riesgos de hundimiento desoídos por contratistas y el sector público en el Paso Exprés, donde murieron dos personas, así como en la edificación deficiente y en clara violación de normas –con levantamiento de clausuras hasta ahora no aclaradas– en el Colegio Rébsamen, donde murieron 19 niños; el Tecnológico de Monterrey, donde fallecieron cinco personas, y diferentes edificios, entre otros el que tenía tres pisos de más y un helipuerto al margen de la ley, en la colonia Condesa.

Durante su mensaje, Peña Nieto insistió en que su gobierno ha atendido cada caso que “han puesto a prueba las instituciones encargadas de combatir la impunidad”, y que se ha sometido a la justicia a quienes presuntamente actuaron al margen de la ley.

El presidente presumió la creación de los sistemas nacionales de Transparencia y Anticorrupción, y con éstos, afirmó, se enfrenta los diferentes casos que se conocen.

No obstante, añadió, ahora se conocen más casos, pero eso no es porque antes no ocurriera, y especuló: “Yo creo que es por el avance de la tecnología, de las redes sociales, se ha hecho más evidente aquellos casos que eventualmente pudieran presumirse corruptos”.

Y ya metido en esa lógica, pidió cambiar la “cultura” a la que muchos años estuvimos expuestos y en la que la corrupción se veía como algo normal. Luego demandó ser críticos y autocríticos.

Desde el inicio de su administración, y señaladamente al cumplirse dos años de su gobierno, los escándalos de corrupción han golpeado la imagen del peñanietismo a partir de la revelación periodística sobre una casa de la pareja presidencial ubicada en las Lomas de Chapultepec, construida y financiada por fuera del sistema financiero por el contratista Juan Armando Hinojosa Cantú.

A dicho escándalo siguieron otros que se relacionaban con el mismo contratista, como ocurrió con el entonces secretario de Hacienda, hoy de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, y otra mansión empleada como oficina durante la campaña.

Además, colaboradores cercanos a Peña Nieto se han visto implicados en investigaciones internacionales, como sucedió con Emilio Lozoya Austin, el primer director de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el sexenio, quien es investigado por la justicia brasileña como parte de la trama corrupta de Odebrecht, y quien antes dejó la dirección de la petrolera en medio de un escándalo de sobornos –conocido por filtración de conversaciones telefónicas– con la española OHL, en la que también aparece implicado el titular de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza.

A lo anterior se suman numerosos episodios de corrupción que implican el uso de aeronaves por otros cercanos como David Korenfeld, quien dejó la titularidad de la Comisión Nacional del Agua tras ser exhibido por un ciudadano que grabó cómo viajaba con su familia en un helicóptero de la dependencia. Y este fin de semana el senador Emilio Gamboa fue captado en una aeronave oficial que utilizó para ir al golf.

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Fuente y nota completa: Proceso México